Preámbulo #3 | El pueblo donde nadie llega primero
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Preámbulo #3
El pueblo donde nadie llega primero
El golpe no dolió tanto como el silencio.
Lupen, al alzar la vista, comprendió que el lugar ya no era la Feria Mágica.
Frente a él se extendía un pueblo del viejo oeste, detenido en el tiempo. Edificios de madera carcomida, ventanas rotas, puertas balanceándose con el viento. El sol caía lentamente, pintando todo de naranjas y sombras alargadas, como si el día se negara a terminar.
—¿Oigan…? —llama Lupen, con cautela—.
—¿Están ahí?
No hay respuesta.
El aire es pesado.
Demasiado quieto.
Lupen se pone de pie y entonces lo ve.
Al fondo de la calle principal, recortada contra el atardecer, hay una silueta familiar.
Orejas puntiagudas.
Una postura despreocupada.
Una cola que se mueve con calma.
El corazón le da un vuelco.
—Deckster… —susurra.
Comienza a caminar.
Luego apura el paso.
—¡Deckster!
La figura se gira lentamente.
Y entonces Lupen se detiene.
Se parece a él.
Demasiado.
Pero algo está mal.
Los ojos no brillan con curiosidad, sino con burla.
La sonrisa no es cálida… es torcida.
—Llegas tarde —dice la figura, con una voz que raspa—.
Como siempre.
Lupen retrocede un paso.
—Tú no eres él.
El otro ríe.
—No —responde—.
Pero corro mejor.
El viento levanta polvo entre ambos. Las viejas campanas del pueblo suenan solas, como si alguien hubiera dado la señal de inicio.
—Este lugar tiene reglas —continúa el desconocido—.
Y la primera es simple: nadie se va sin aceptar un reto.
Da media vuelta y señala la calle interminable que se pierde en el horizonte.
—Una carrera —dice—.
Si ganas, sigues buscando a tu zorro.
Si pierdes…
La sonrisa se ensancha.
—Me quedo con tu deck de cartas.
Lupen traga saliva.
Mira a su alrededor.
No hay salida.
No hay público.
No hay tablero visible.
Solo el camino…
y la certeza de que este juego no fue hecho para ser justo.
El sol termina de caer.
—Prepárate —dice la figura—.
Aquí, correr es sobrevivir.
Da un paso atrás y añade, sin mirarlo:
—Nos vemos a las 7:00 p. m.,
cuando el sol empiece a esconderse.